Racing no brilló, pero pasó otra final...

No siempre se puede jugar bien, golear y disfrutar del espectáculo. Dicen que los partidos más importantes para ser campeones son los que se ganan cuando las mentes no están lúcidas y los pies del todo coordinados. Eso fue lo que pasó ayer contra Estudiantes. La Academia no fue una máquina de generar situaciones de gol y encontró a un Lisandro López que se tomó un merecido descanso después de hacerse cargo del clásico de Avellaneda.

Racing lo ganó 1-0 porque encontró a Cvitanich a una alternativa de jerarquía para Licha, porque Arias tapa las pocas que le llegan y porque la suerte estuvo a nuestro favor. Ese palo que recorrió toda la línea y se fue al saque de arco fue tan importante como el gol de Darío. Pasó una final más y sólo faltan cuatro. Un poquito más, Paso a Paso...

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